Introducción
La toma de fotografías desde el aire ha sido utilizada por el hombre casi desde la invención de los aviones. Sus usos son múltiples y se aplica a las distintas áreas del quehacer humano, que incluyen la agricultura y silvicultura, el urbanismo, la ingeniería en todas sus ramas, la minería, la pesquería, el periodismo, la defensa, etc. Su utilidad es evidente, ya que permite tener a muy corto plazo, una visión aérea de sectores extensos, que de otra forma (topografía, geomensura, etc.), sería mucho más lenta y costosa de obtener.
La toma de fotos aéreas ha evolucionado junto con el avance de sus dos apoyos tecnológicos, la cámara fotográfica y las aeronaves (aviones y helicópteros), agregándose además, en las últimas décadas, los satélites. Es así como actualmente es posible disponer de fotos aéreas en blanco y negro de casi todo el país (en escala 1:20.000, 1:30.000 ó 1:40.000 y en zonas urbanas 1:5.000 ó 1:10.000) y asimismo se pueden adquirir imágenes tomadas desde satélites, tanto en forma gráfica como digital.
No obstante lo anterior, cuando se requiere información gráfica detallada y actual de algún sector, es frecuente realizar reconocimientos aéreos, durante los cuales se toman fotografías panorámicas con cámaras convencionales. Esto permite un análisis rápido de diversas situaciones, que sólo es posible estudiar con una visión desde el aire. Estos reconocimientos son de costo muy bajo si se efectúan desde avionetas y más elevado si se efectúan desde helicópteros. Por otra parte, es posible contratar con organismos especializados (como el SAF y otros) la toma de fotografías aéreas verticales, generalmente con traslapes suficientes para obtener estereoscopía ya sea en blanco y negro, color o falso color, las cuales son tomadas desde aviones especialmente equipados que operan desde Santiago. El costo de un trabajo de este tipo es relativamente elevado y se contrata en casos muy especiales, o cuando se requiere además generar un plano de planta con curvas de nivel a partir de la fotografía aérea (aereofotogrametría).
Entre los dos extremos mencionados, se ha desarrollado en los últimos años, una técnica intermedia, de costo relativamente económico, la cual es ampliamente utilizada especialmente en silvicultura, pesquería y últimamente en ingeniería civil. Las características de este tipo de fotos son: verticales, a color, a escala. El hecho de ser verticales permite, a diferencia de las fotos tomadas con cámaras comunes desde la ventanilla de un avión o helicóptero, las cuales normalmente son inclinadas, tener una foto en la cual se mantiene la proporción de las distancias, lo que facilita ejecutar mediciones aproximadas según la escala determinable a partir de medición de longitudes conocidas. Por otra parte, en este tipo de fotografías se utilizan negativos de tamaño grande (60 x 60 mm) lo que permite una buena resolución en ampliaciones grandes (normalmente 20 x 20 a 40 x 40 cm, u otro formato requerido, hasta 1 x 1 m) lo que no es posible conseguir con cámaras convencionales de negativo 35 mm.
Las aplicaciones de este tipo de fotografías aéreas, dado su bajo costo con respecto a sistemas alternativos, así como su reducido tiempo de obtención, son múltiples. Entre éstas cabe destacar :
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